sábado, abril 5

22.


Hechos extraordinarios suceden todo el tiempo, es tan solo mirar queriendo encontrarlos.
Difícil es que el hecho se manifieste y se revele como único, memorable e intangible.
De cuando en cuando súbito surge esa chispa de luz, las barreras del monótono rutinario se desdoblan para que se muestre aquel cometa, el brillo en el cielo inatrapable.
Pido un deseo, pero me hablan y por cortesía respondo mecánicamente, con mi voz apagada y los ojos ansisos de capturar cada segundo de lo que sea tenga que durar aquella luz de cometa. Como una punzada que no duele aparece la necesidad de la trascendencia, el juicio que da valor a la vida.
Quiero cambiar mi deseo (como si se fuera a cumplir).

-¡Feliz cumpleaños!- me dicen mientras aparto la mirada. Para cuando vuelve ya no queda velo, haz ni luz. Perdí mi oprtunidad y ahora me pregunto si es que alguna vez la tuve. Sin embargo no contesto la pregunta por tortuosa que podría ser la respuesta.
El paso saluda al cielo, los murmullos se acallan y yo... tan solo un día más grande, sea lo que sea que eso signifique.