domingo, mayo 4

Relaciones

-Las relaciones al paso carecen de estancia- dijo uno. Atras murmuraban sobre qué era una relación al paso. Aveces es necesario poner en duda lo sabido de antemano para buscar nevas formas de afrontar un problema. Desarmar para construir.
-¿Qué es una relación?- pregunté.
El silencio que se generó no sé si fue por lo estúpido de la pregunta, o porque nadie tenía la respuesta. Pensé en las miles maneras en que podía contestar aquello para poder seguir con el punto que tenía en mente, después de todo las respuestas siempre estuvieron en cada ceño fruncido, en cada sonrisa abriente, en cada mirada furtiva.
Matemáticamente existe una definición, el sentido común también nos responde. Sin embargo pareciera que aquello no basta cuando hablamos de un yo y otro, de otro y tu, de tu y yo, de otro y otros. Parecen ser tantas cosas, pero tan concretas y a la vez complejas. A veces es una conexión desbordante y al minuto es ajena y sencilla.
Lo cierto es que en cada relación existe un nexo y uno o más polos unidos por este lazo.
El lazo de una relación es las ganas de estar. Estar escuchando, estar jugando, estar amando, estar mirando, estar riendo, estar fumando, estar llorando, estar simplemente caminando. Es el deseo de permanencia. El mismo que a la larga genera malentendidos y discusones, pero necesario para construir una relación, de la naturaleza que nos plazca.
-Una relación es...-
Pensaba en contestar, pero me di cuenta que en realidad nunca quise. Mi relación con los presentes era de permanencia y no quería que terminarla. Nunca quise ganarle a nadie de aquellos viejos pájaros, me gustaba verlos volar mientras silvaban batiendo sus gastadas alas.

-Esss... unaaa... relación poh-
A veces poner cara de idiota es lo mejor.